Historia de Axel

Les pasa por el lado y siente que le coquetean. Tres pasos más y sucumbe a la tentación, mira hacia atrás y se deja guiar por el magnetismo entre sus dedos y las cuerdas, ya sea las de la guitarra o las que mueven las teclas del piano, que amaestró desde los cinco años de edad.
Pero con sólo siete notas en el pentagrama y millones de canciones en el mundo, el cantante argentino Axel siente que cada día es más difícil innovar cuando se dispone a componer canciones. No, no es tan complicado, corrige; hay una fuente de inspiración infinita, con formas que nunca se acabarán, porque se reinventan: el amor.
"Cuando escribo, cuando canto, el eje de las historias que cuento no es la pareja, lo sensual. El amor no es exclusivo del hombre y la mujer; es de todos y siempre es original", cuenta Axel a primera hora momentos después de ejecutar una pieza en el piano clásico de la suite donde se hospeda, en Condado.
La "sensibilidad espiritual" que nace entre dos personas que "se pueden ver el alma con una mirada", y la necesidad de "nunca contener los abrazos, nunca tener vergüenza de demostrar el cariño con el cuerpo", son algunas de las modalidades amorosas que el joven de 28 años aborda a través de temas como "Miradas" y "Hoy", dos de los 13 de su autoría que conforman el disco.
Se trata de composiciones que impregnan vivencias suyas entremezcladas con las que "todos vivimos". De ahí que una de las canciones con las que más se identifica, "Ángel dorado", dedicada a su hermano, Eric Witteveen, quien sufrió la pérdida de dos hijos antes de ver nacer el primero. "Me tocó vivirlo cuando estaba de gira en México (a principios de año)", narra.
El apego a su familia lo siente, además, cada vez que desayuna "frente a este mar fantástico (en Puerto Rico)", y añora que su madre, Fernanda "Shushy" Witteveen, quien nunca ha viajado, lo acompañe, relata mientras se asoma un pequeño brillo de lágrimas bajo sus ojos verdes camaleónicos, como los ritmos que dan forma a su poesía.
Al servicio de traducir esas emociones a sonidos puso el rock, la "balada tradicional", y hasta sonidos propios de la música country en su nuevo discompacto, que produce.
Al mundo de culebrones regresará en diciembre, esta vez para volver a trabajar como actor, en dos producciones de Venezuela y Argentina.
Oriundo de la ciudad "Rafael Calzada", cercana a Buenos Aires, el cantautor recuerda cuando a los 14 años empezó su carrera, "la verdad, bien desde abajo", en las marquesinas urbanas, cantando una versión inicial de la canción que hoy se titula "Tu amor por siempre", y que se escucha actualmente por las ondas radiales locales.